
Cuenta la leyenda, que una menuda fémina de rasgos peculiares, habitaba en los mares del sur, donde el invierno envuelve gran parte del año, y el cielo y el agua se hacen uno entre los cerros cubiertos de hojas otoñales. Es parte de los mitos de dichas tierras, siendo la criatura mágica más solitaria y misteriosa de todas. La noche, las estrellas, la luna y el mar, son sus refugios cautelosos para meditar en las nocturnas horas frías, mientras todos los mortales deambulan por sus sueños. La llaman Sirena Varada, ya que- como narra dicha historia- todos los 23 de cada mes, se ubica en una roca que da directo a un farol en medio del mar, y ahí, acompañada de la luna y las estrellas, se mantiene pasiva esperando que llegue la criaura que logrará sanarle su herido corazón. Cerrando los ojos, le dedica sueños y alucina con su llegada, pero siempre es despertada por la triste realidad. Con el alma herida, sin que el cielo la haya escuchado; se interna nuevamente al mar, para volver cada 23, y esperar que la noche le traiga lo que anhela desde hace décadas.




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