Tras la sombra de los recuerdos, se encuentra aquella imagen, apagada por la luz de su soledad, ahí en el rincón de la habitación, la tristeza engusana sus labios y el piso que la sostiene, poco a poco de melancolía se embriaga.
Vive sola, está sola y sin remedio muere sola
Hace tiempo que está así, pero nunca el sentimiento le oprimió tanto el alma. En su cuerpo, los órganos se secan con el paso de la lluvia y en el espacio intermedio inferior de sus pulmones, sólo queda un pedazo de carne que se contrae sin sentido, nada más por costumbre.
Su lugar es frío y silencioso, los ojos que la acompañan permanecen abiertos, persiguiendo la noche, no platica con nadie, ni siquiera habla, hace tanto que está sin todos, que poco es lo que puede decir.
El reloj junto a su cama la arrulla con su melodía, repitiéndole que a los años les brotaron alas y se escaparon por la ventana, dejándola sola con un puñado de viento, acompañada tan solo de los recuerdos que la traicionera memoria de vez en cuando le deja ver.
Camina cansada, con pisadas que desaparecen buscando consuelo,
La ropa que viste se ha pintado de olvido e indiferencia del mundo entero; un mundo que la exilió obligándola a formar uno propio, donde día con día su alma se evapora, donde sólo espera que sus pisadas encuentren la paz para sus ojos y así guiarla al gran encuentro con la eternidad.




No hay comentarios:
Publicar un comentario